La gestión sostenible del patrimonio cultural subacuático: regulación de la visita pública del pecio vapor La Unión en Yucatán
Arano-Recio DE, Simões N, Guadarrama-Moreno JA, Gálvez-Valencia C, Suárez-Jiménez LG, Barba-Meinecke H
El vapor La Unión descansa a seis metros de profundidad frente al puerto de Sisal, Yucatán, desde 1861, cuando una explosión en su cuarto de máquinas truncó su partida minutos después de zarpar. Este naufragio guarda una historia oscura: el barco transportaba indígenas mayas que, durante la Guerra de Castas, eran enviados a Cuba para realizar trabajos forzados en las haciendas azucareras. Con el paso del tiempo, los restos del vapor se han convertido en refugio para diversas especies marinas, y los organismos bentónicos han formado una biopelícula protectora sobre los vestigios culturales.
La situación actual del sitio presenta un dilema complejo. Desde que Sisal recibió el nombramiento de "pueblo mágico" en 2020, las cooperativas pesqueras locales han transformado sus actividades tradicionales en servicios turísticos, y algunas ya ofrecen visitas al naufragio sin una regulación formal. El pecio forma parte profunda de la memoria colectiva de los habitantes del puerto, quienes se lo han apropiado culturalmente, pero esto plantea la pregunta fundamental: ¿cómo equilibrar la conservación con el acceso público?
Los autores del artículo proponen que la respuesta está en implementar una gestión sostenible basada en el cálculo riguroso de la capacidad de carga. Esto va mucho más allá de simplemente contar cuántas personas pueden visitar el sitio; implica gestionar los flujos de visitantes, controlar los tiempos de permanencia, definir qué actividades se permiten y delimitar claramente los espacios. El desafío se complica al considerar los patrones temporales de uso, que varían diariamente, semanalmente y a lo largo del año.
